19 años en la WWW: con Twitter y Facebook ya no me alcanza !


Hace dos años inicié una labor juiciosa y perseverante de crear mi identidad digital. La misma que me ha caracterizado en la vida no virtual. Desde siempre, cooperadora, insistente en ideales ambientalistas y sociales.

Mi padre se encargó de interesarnos por las nuevas tecnologías que han llegado, poco a poco a Colombia. Conocí el télex, el telegrama y el fax. Mi familia, inmigrantes españoles, usó esas tecnologías en sustitución del cartero. A los 23 años ya era usuaria diaria del Internet para informarme de temas de actualidad y tener a mano la información primaria, incluso antes que la prensa colombiana, de los mismos temas que hoy, día a día alimento. Tuve línea celular propia cuando los teléfonos móviles parecían panelas y el correo electrónico fue mi arma secreta para desde siempre tener “teletrabajo”.

Navegaba, no naufragaba. Utilizaba el correo electrónico, el chat y el celular para estar siempre fuera de la oficina pero estar presente de manera virtual, fuera la hora que fuera.

En la universidad, tuve la suerte de ser la primera usuaria de uno de los dos únicos computadores con acceso por modem, que dependía de las líneas de teléfono. Desde las 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde solía gastar horas y horas documentando la cotidianidad de las variadas disciplinas de mi carrera profesional. Luego, me conectaba otra vez a partir de la media noche, mientras esperaba que mis dos hermanas mayores y mi madre no necesitaran la única línea telefónica de mi casa. Por eso la mayoría de los cibernautas de mi edad somos noctámbulos. 

A los 25 tuve mis primeros chascos del chat. Primero el MiRC y luego el ICQ. Allí fui MariU. Cancelé a última hora una visita romántica a Acapulco por culpa del primer intercambio de archivos: una foto de mi poeta enamorado y virtual. Hasta Cancún llegó el viaje! En Guayaquil me recibieron en el carro de Pedro Picapiedra. Un Dodge en sus latas sin pintura y sin piso. Vi correr el asfalto, literalmente. Y en Bogotá me contactaron por Facebook y me exigieron aclarar la razón de no haber dicho mi verdadero nombre, por allá en la época en que nos encontrábamos en la vida no virtual los nuevos "chateros" de ésta ciudad.

Cuando Messenger  apareció en el mercado yo sólo usaba el chat para trabajar. 

Compré el dominio www.ursulasola.com sin saber si quiera cómo hacer una página web y antes de que se comenzara a diferenciar los dominios de acuerdo a la actividad económica.  Abrí mi perfil en Facebook para comunicarme especialmente con mi hermana Maola, y a su falta, con mis sobrinas, mi hijo mayor, mis padres, hermanas Auxi y Natalia y alguno que otro tío y primo. Lo que inició como una red familiar se fue ampliando a amigos y luego a mi actividad profesional.

A partir de mi trabajo en cooperación y en alianzas público privadas y de mi inquietante necesidad de innovar y compartir conocimientos, cree perfiles en las redes sociales de Twitter, Trumbl, Pinterest y Google+.

Con la llegada de mi primera vez como “desempleada” cree un perfil en Linkedin que nunca utilicé para buscar trabajo, pero sí para crecer las redes profesionales en torno a la cooperación y al intercambio de tecnologías, la inversión, las energías límpias, el agua y la biodiversidad.

Desde mi llegada a las redes sociales he cometido muchos errores. No ha sido una tarea fácil  crear un perfil virtual tan certero como el real y llevar a mi público interesado en los distintos temas a las variadas herramientas que utilizo para informar.

Al comienzo vinculé todas las cuentas y lo que publicaba en un sitio aparecía en todos a la vez. Creí que era una forma simpática de atender todas las redes sin mayor esfuerzo. He aprendido a punta de tropiezos y regaños sobre el uso “acosador” de las redes sociales. Los perfiles de mis amigos de Facebook se llenaron de noticias publicadas por mí y sin ningún orden. Por los temas publicados, gente que no conozco o que tenían que ver sólo con mi trabajo me invitó a conectar y acepté. Hoy es difícil borrarlos de la lista de amigos. Por eso ahora sólo acepto a quienes conozco personalmente y utilizo páginas para que sigan mis noticias profesionales e idealistas sin involucrar mi tablero y a mis amigos en un torrente innecesario de información.

En Twitter he sido castigada varias veces. Por intensa. Hasta que mi marido, mi fiel seguidor no me dijo que era incansable y agotadora no entendí que estaba enloqueciendo a mis seguidores con el límite de los 300 Tuits al día. He disminuido la cantidad y aumentado la calidad de la información que envío; uso herramientas de curación de noticias para publicar los temas por bloques y según mi público de interés, pues también aprendí a identificar a la hora que se conectan mis seguidores temáticos!

En estos últimos días he leído sobre el uso de los blogs y caí en la cuenta de otro error que he cometido en la elaboración de mi identidad digital. Comentar las noticias en los tableros de scoopit no permite generar conocimiento alrededor de mis comentarios y de trabajo en la red. Desde allí los artículos de opinión se pierden en una marea de páginas y páginas publicadas en orden cronológico. Eso sí, con la suerte de poder filtrar los post. Pocos años después de cinco años de uso frecuente y costoso, abandoné Scoopit y creé los tableros de colecciones de Google, que me permiten hacer algo parecido,

Por eso, y con motivo de una invitación que hiciera la Corporación Colombia Digital para escribir notas y artículos sobre el uso de las tecnologías de la innovación, tuve que verificar la triste noticia de no ser leída y preguntarme el por qué, si le dedico tanto tiempo y esfuerzo a la generación de conocimiento compartido, no logro ser más contundente.

Y la razón que hoy me ilumina es que mi opinión se pierde en comentarios insertados en las cientos de noticias que publico en las redes sociales más no en mi página personal.

De manera tal, que atendiendo a los expertos de las redes sociales, este blog estará dedicado no sólo para publicar los artículos académicos y empresariales que he escrito y escribo, sino también para compartir opiniones de actualidad sobre sobre los temas que  me apasionan, especialmente, las mejores prácticas, el agua, la ciencia y la tecnología y todo lo que conlleva la globalización y el navegar día a día por la red de alcance mundial, más conocida como el world wide web o www.

Entradas más populares de este blog

La "Acción de Cumplimiento" en la legislación colombiana

Mecanismos constitucionales de protección de los derechos fundamentales en la legislación colombiana

El Derecho de Petición en la Legislación Colombiana

El Habeas Corpus en la legislación colombiana

Grupos étnicos en Colombia | Una aproximación