Problemática del Sector Artesanal y Manufacturero en Colombia


“Pese a la vasta trayectoria del sector artesanal y a sus grandes ventajas competitivas, las artesanías han venido cediendo paso a los productos fabricados en serie gracias al perfeccionamiento de los procedimientos mecánicos de fabricación. Además de la consecuente reducción en su mercado, existen numerosos problemas que se constituyen en fuente notable de dificultades para su desarrollo.  Estas limitaciones están asociadas con los niveles de escolaridad en la población artesana y con la ausencia de definición del orden jerárquico de trabajo frente a las tres funciones de la labor artesanal: producción, gestión y comercio” [1]

Los bajos niveles de escolaridad se relacionan con el hecho de que el aprendizaje de los oficios artesanales es de carácter informal y se da especialmente en el contexto familiar [2] y por la iniciativa personal, mediante la participación directa en los procesos productivos. “El carácter de su aprendizaje es altamente informal y se concentra en el aspecto técnico del proceso y en el aspecto formal del producto, donde juega papel preponderante la intuición potenciada por el ejercicio cotidiano del trabajo [3].
El sector se caracteriza por la falta de asociación y del trabajo cooperativo. Además, se enfrenta a problemas para la consecución de materias primas sostenibles, otros relacionados con la producción –que incluye el precio, la calidad y el diseño- y, con dificultades para la comercialización de los productos y el acceso a los mercados. 
La politización de las asociaciones, la apropiación de ideas de otros y la competencia desleal limitan a las asociaciones existentes cumplir a cabalidad con el objeto de su creación. Adicionalmente a su falta de colaboración, los muchos requisitos que se les exigen a los artesanos para poder inscribirse como tal en las entidades públicas y privadas que los agrupan les impide ser beneficios de sus programas y proyectos y peor aún, a acceder a créditos y beneficios económicos de fuentes de cooperación y cofinanciación y que se le suma además, la carencia de información sobre los programas gubernamentales y sociales de promoción de la actividad y acceso a recursos de crédito.

Así mismo, las estructuras organizacionales de las unidades productivas y de las mismas asociaciones de artesanos carecen de sistemas operativos, funcionales y gerenciales eficientes que les no les permite  crecer y fortalecerse.

El proceso de producción artesanal demanda crecientes cantidades de recursos naturales vegetales como hojas, cortezas, frutos y troncos, recursos animales como pieles, conchas, lanas y  seda, de recursos  minerales como carbón y marmaja y de materiales industriales utilizados como materia prima o insumos como leña o carbón mineral para la cocción ceramista; tintes químicos, telas e hilos. A su vez elabora productos y arroja desechos que necesariamente causan impacto en el ambiente. “El 73% de las materias primas de origen vegetal utilizadas por los artesanos colombianos se encuentran en condiciones silvestres, como parte de los diversos ecosistemas existentes en el país [4].

No todos los artesanos cuentan a su alrededor con la toda  materia prima necesaria para terminar su producto -que por lo general son también de producción artesanal-  y  muchos de ellos dependen de proveedores y comercializadores, de las leyes del mercado y de la capacidad de pago en al momento de querer realizar su trabajo. 

Igualmente, la materia prima de buena calidad no es fácil de encontrar.  Por ejemplo, los ceramistas dependen de los productores de arcillas, gredas y barros, entre otras, que en muchas ocasiones son de mala calidad y que a su vez no permiten al artesano que la transforma producir una manualidad de buena calidad.

La falta y el empleo de herramientas rudimentarias demoran los trabajos y no le al permite artesano cumplir a tiempo con los compromisos adquiridos con los comercializadores, quienes los castigan con la no compra de sus productos en siguientes ocasiones.

El acceso a los mercados internacionales es complejo. Un proceso exitoso de exportación  les exige a los empresarios conocer los requisitos sanitarios, normas técnicas, de mercado, de empaque y embalaje y demás que puedan exigir las autoridades del país de destino para la introducción de sus productos, además le obliga a identificar las trabas adicionales [5] al mercado como las impuestas por Estados Unidos, que establece cuotas de  entrada productos textiles [6] a su territorio.
“Sumado a los procedimientos y requisitos, los pequeños empresarios se enfrentan también con dificultades de costos y acceso a la información del mercado sobre compradores externos, precios de compra de las mercancías exportables, capacidades de pago de los potenciales compradores, calidades exigidas y, entre otras, legislación comercial de los países con los que potencialmente se establecerían las relaciones comerciales.  Los riesgos de una exportación frustrada en un pequeño empresario pueden representarle problemas económicos posteriores” [7]


[1] “Censo Económico Nacional-  Sector Artesanal” Artesanías de Colombia. Ministerio de Desarrollo Económico. Santafé de Bogotá, Julio de 1998..
[2] Las familias de campesinos o de artesanos que trabajan en su casa o en talleres tienen en muchos casos que luchar por sobrevivir Les cuesta trabajo obtener préstamos, tienen que afrontar la competencia de los grandes productores y dependen de intermediarios para tener acceso a los mercados. Además, el mercado se basa en las ventas por consignación que si bien le permiten al intermediario disponer de grandes existencias sin inversión ni financiación, le trasladan el peso económico al artesano. Son sistemas de economía con tendencia a la subsistencia, con ciclos prácticamente diarios de producción – ingreso, que carecen de cuentan con volúmenes y calidades adecuadas.
[3] Ibid.
[4] Linares C. Edgar, “Flora Artesanal Colombiana”. Artesanías de Colombia, Bogotá, 1990
[5] La UNCTAD calculó que la supresión de todas las medidas discriminatorias en los sectores del textil y de la confección aumentaría el empleo entre un 20 y un 45% en los países en desarrollo. En cuanto al incremento en los ingresos por exportación, las estimaciones varían de algunos miles de millones de dólares a 60 mil millones anuales.  A pesar de todas las teorías sobre el mercado libre, se siguen además aplicando aranceles progresivos en función del grado de transformación del producto.
[6] Los países industrializados tradicionales han adoptado una serie de medidas proteccionistas. para productos agrícolas o textiles que contradicen los acuerdos del GATT/OMC.  Por ejemplo, el Acuerdo Multifibra (AMF) pertenece a las modalidades más controvertidas. Es un acuerdo tipo, promovido dentro del GATT que reglamenta el comercio bilateral de la confección los textiles y autoriza a los países industriales para que impongan restricciones a las importaciones de terceros países. Los factores cruciales para determinar los contingentes de importación son la sensibilidad del producto a los cambios del mercado y la capacidad competitiva del productor. El AMF requiere un sistema estricto de licencias que encarece los textiles producidos por artesanos.
[7] Dabat, Germán. “Tecnologías en las políticas municipales de comercio exterior”.  Instituto Internacional de Gobernabilidad de Cataluña IIG- Boletín electrónico 138. Barcelona del 18 de marzo de 2003. Página 3



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